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Trastorno bipolar ¿Cómo detectarlo?

 

 

AGENCIAS. El psiquiatra Jerónimo Saiz, jefe del servicio de psiquiatría del Hospital Ramón y Cajal y patrono de la Fundación Española de Psiquiatría y Salud Mental, señala que si una persona que sufre un trastorno bipolar sus fases se pueden prolongar en el tiempo:

La duración de las fases: “Es variable, la media sería de 4 a 6 meses si no se recibe ningún tratamiento, hay veces incluso que se puede cronificar la sintomatología y la depresión, por ejemplo, se puede prolongar”.

Aptitudes en la fase de manía: “Son personas que salen de la realidad y empiezan a vivir en un mundo en el que se sienten omnipotentes, capaces de todo, con gran genialidad y esto hace que tengan mucha desinhibición y que estén muy activos. Hablan mucho, están impertinentes, inadecuados, tienen impulsividad y cometen errores”. Edad más frecuente: “La enfermedad puede aparecer desde la infancia pero su pico más grande es desde los 15 hasta los 35 años”.

El experto señala que esta enfermedad “tiene un gran componente genético“. En los pacientes de trastorno bipolar más típicos se encuentra que tienen hasta “un 50% de antecedentes“. El riesgo para un hijo de un paciente con trastorno bipolar está “en torno a un 25% cuando uno de los progenitores es el afectado”. Otros motivos son las circunstancias ambientales: “Muchos factores adversos como pueden ser el maltrato infantil, el consumo de drogas o incluso la desorganización de la vida pueden conducir a la aparición de un trastorno bipolar”, según EFE.

Desde el punto de vista médico, hay muchas dificultades en el diagnóstico y pasan muchos años desde que aparecen los síntomas hasta que se da con el diagnóstico exacto. “Lamentablemente transcurre mucho tiempo, hasta 10 años más o menos.

Esto ocurre porque cuando sólo aparece depresión, no se diagnostica trastorno bipolar y algunas veces la manía no es muy patente. Es lo que llamamos hipomanía, esto no es bien identificado por el que lo sufre ni por su ambiente”, detalla Jerónimo Saiz. No existe ningún marcador fiable (como los famosos test) ni ninguna exploración que permita “afirmar o descartar que una persona sufre un trastorno determinado”.

Se trata de dos formas diferentes, con la psicoterapia y con farmacológico: Psicoterapias abiertas al trastorno bipolar: “Se trata con la psicoeducación, se educa al enfermo y a sus familiares sobre lo que es la enfermedad, qué cuidados requiere y cómo se trata.

Hay técnicas de remediación cognitivas que tratan de corregir algunos trastornos en la percepción en la función ejecutiva, en la adaptación y en la memoria que los enfermos bipolares pueden tener”, subraya Saiz.

Los familiares son un pilar fundamental, son su máximo apoyo y deben convivir con la enfermedad, además, sirven de alerta porque muchas veces el enfermo no es consciente de que está mal, sobre todo en las fases de euforia.

Tratamiento farmacológico: “Hay dos fases en la enfermedad, la primera es tratar las fases de depresión y euforia cuando está presente y la otra es evitar la recaída. Los más usados son las sales de litio y algunos antiepilépticos.

Disponemos también de antipsicóticos, útiles para algunas fases y para la estabilización”, informa el doctor Jerónimo Saiz. Señala que “lamentablemente es alto el número de personas que deciden dejarlo” y que esto tiene unas “consecuencias catastróficas porque el número de recaídas es muy elevado.