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Alias «Popeye», exjefe de sicarios de Pablo Escobar fue detenido en Colombia acusado de extorsión

 

 

COLOMBIA. El ex jefe de sicarios del cártel de Medellín, Jhon Jairo Velásquez Vásquez, alias «Popeye», quedó detenido este viernes cuando se presentó a las instalaciones de la Fiscalía en La Alpujarra, en Antioquia.

De acuerdo a El Tiempo, allí fue notificado de dos procesos que existen en su contra, por los delitos de concierto para delinquir y extorsión.

La Policía le confirmó al mismo periódico que cuentan con varias denuncias contra «Popeye» por presiones ligadas a cobros y extorsiones.

«Él pretendía recuperar bienes, dinero que dejó hace años en manos de narcos y que muy seguramente heredaron o recibieron familiares de los mismos. A ellos se los que venía presionando y son los que lo denunciaron», señaló la fuente.

Esta semana, «Popeye» volvió a ser noticia en Colombia por sus amenazas al candidato presidencial Gustavo Petro y a sus seguidores.

«Maldit@s petristas denuncian mi TW. Los odio. Si no me puedo expresar… mi Fusil hablará por mí. Cuando empiece el dolor y el llanto, no lloren que no habrá compasión. Amo a Colombia, soy un guerrero Santo. Y peleo por la familia del No, mi familia…. Dios, cuanto l@s odio», se leyó en uno de los tuits de «Popeye».

En los últimos días, el ex matón principal del cártel de Medellín ha hecho publicaciones similares, con fuertes amenazas a lo que él llama «colectivos petristas». Dijo que si el ejército no acaba con la «nueva guerrilla», la combatirá la ultraderecha con «fiereza», e intimidó diciendo que «las armas es fácil encontrarlas».

En diciembre pasado, el ex sicario de Escobar había sido detenido tras un operativo en una fiesta narco en la que se encontraba. Se pronunció luego de haber sido captado en un cumpleaños donde arrestaron al narcotraficante más buscado de Colombia, hecho que puso en riesgo su libertad condicional.

En una cadena de tuits, en ese momento aseguró que «no es delito ir a una fiesta», para luego agregar que estaba «en el lugar equivocado».

Además, calificó como «ratas miserables» a aquellos críticos que exigieron su regreso a prisión, y dijo no sentir miedo de volver a estar tras las rejas.

Sin embargo, lo más llamativo fue que ante la evidencia de esa posibilidad anunció que castigará a la fiscalía a cargo de la investigación quitando su colaboración sobre las causas del cártel de Medellín.

Y luego él mismo posteó una encuesta en la que tuvo un resultado muy negativo: más del 50 por ciento de las 10 mil personas que respondieron que quieren que vuelva a prisión.